Desde principios de octubre de 2017 la provincia experimenta una falta de lluvias, tras un período de 18 meses de precipitaciones que provocaron serias inundaciones.
La escasez de agua castiga con dureza a la producción bonaerense y los especialistas proyectan recortes cercanos al 30% en los rindes, respecto de las previsiones que se hacían en el inicio de la campaña.
Los productores esperaban una cosecha gruesa (soja, maíz y girasol) cercana a los 40 millones de toneladas, pero en la última semana, según datos de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires y Rosario, las expectativas cayeron a 28,5 millones.

Se trata de un recorte del 28,5%, siempre y cuando comience a llover. De otro modo, en las próximas semanas el panorama podría ser aún peor.
Según dijo el economista agropecuario Jorge Ingaramo, esto representa una pérdida estimada en los 1.600 millones de dólares solo para el agro.
Por su parte, el Ministro de Agroindustria bonaerense, Leonardo Sarquís, calculó que “solo considerando soja y maíz, hay una afectación en los rendimientos de un 20% en soja y un 10 u 11% en maíz”.
Además, sostuvo que “el 35% de las áreas cultivables de la provincia tiene un grado de afectación por la sequía. Esto es: desde lotes perdidos hasta los que se hasta el momento se pueden recuperar si llueve lo necesario”. (Agencia DIB y El Popular)










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