Omar Perea, un joven de 17 años de la ciudad de Villarino, llegó este año por segunda vez a la final de los Juegos Bonaerenses.
Durante la competencia de los 100 metros de atletismo, ganó la medalla de oro pero no la tuvo ni 10 segundos en sus manos: se la regaló al chico que había salido segundo.
“El año pasado este chico no pudo ganar la medalla, dijo que iba a esforzarse más para el próximo año y sin querer esta vez nos volvimos a cruzar”, le contó Omar al diario La Nueva.
Por segunda vez, Omar le había ganado a Javier Baez, un chico de Pinamar. “Cuando me dieron la medalla, el pibe la miraba y eso me partió porque en cada lágrima veía su esfuerzo. Ni lo pensé y se la di”.
Según narró el joven, no veía un rival en Javier, sino a un compañero. Y el chico no podía creerlo: “Me quedó mirando y preguntaba ‘por qué lo hiciste’. Él se lo merecía. No paraba de agradecer y yo le dije ‘no tenés nada que agradecerme: hoy por tí mañana por mí”.
Todos quedaron sorprendidos con la actitud de Omar. Cuando miró a su alrededor vio al público y a los organizadores llorando de emoción. Y enseguida explotaron los aplausos.
“Sólo quería que ese llanto se convirtiera en alegría y lo logré”, contó Omar con orgullo y tranquilidad.
Fuente: La Nueva Provincia









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