Previo a despedirse, el Rey Momo dejó el lunes su testamento en la última noche de corsos en el Parque del Bicentenario.
Como ocurre cada año, el Municipio realizó el concurso, que contó con la participación de buen número de vecinos que escribieron y presentaron sus textos bajo un seudónimo.
Como ganador, el jurado eligió el testamento escrito por “Luna Roja”, quien resultó ser el vecino Martín Galgano, quien se hizo acreedor del premio de una orden de compra de $ 3000.
El texto ganador del Testamento:
“Hola a todes, soy Don Momo,
el Rey de los carnavales;
¿qué tal estuvo la joda?,
¿gastaron muchos australes?
Mejor no hablemos de guita,
que nos va a escuchar Mauricio,
con el versito del cambio,
no damos más del suplicio.
Será breve mi decir,
no tengo bienes ni plata,
desearía compartir,
algunas reflexiones gratas.
En casa tenemos velas,
por si nos cortan la luz;
extraño mucho al asado,
toy podrido de avestruz.
Otro temita es el gas,
sale un huevo calentarse;
hay que cenar emponchado
y de a dos siempre ducharse.
Tampoco son todas pálidas,
como se decía antes,
hoy estuve en la farmacia,
cambié el auto por calmantes.
Disculpen lo negativo,
es que ya estoy muy cansado;
llevo años jubilado
y odio quedarme callado.
Tenemos un pueblo hermoso,
más vale charlemos de eso;
yo pondría una barrera y
cobraría el acceso.
Maravillosa la plaza,
el balneario, una postal;
todo nos queda a la vuelta,
tener tiempo es un caudal.
Cualquier cosa que nos falta,
siempre está firme el vecino;
la libreta para el fiado,
es un pleno en el casino.
No hay persona forastera,
que pase sin decir nada,
ni bien llegan a Laprida,
ya quieren atar la almohada.
Por eso, pese a las penas,
vivir acá es privilegio;
no se compra con dinero,
estar todo el día regio.
Peronistas, radicales,
con semáforo o tranquera,
azulgranas, calamares;
el pueblo es nuestra bandera.
Chicos, grandes, abuelitos,
albinegros o del verde,
muchos pastores y un cura;
unidos, nadie nos muerde.
Habrá ciudades más grandes,
con montañas o con mar…,
se las regalo en paquete,
la felicidad está acá.
¡¡Viva Laprida mil veces!!
¡¡Viva el corso eternamente!!
¿Quien vendrá después de Pichi?,
no se ve ni la patente.
Me queda poco de hilo,
seré polvito en un rato,
¡cuídense mucho del vivo!,
si les promete barato.
Ojalá puedan seguir,
soñando sin la premura;
mantengan la guardia alta
y voten con la cordura.
Ahora guarden a los cuzcos,
que se viene el bombardeo,
en un año resucito
y me tienen como nuevo.
Amigos, los quiero mucho,
ya siento llegar la parca,
aquí termina mi historia
y los versos del monarca”.














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