Nicolás Colantonio es un lapridense que desde hace años está radicado en Italia. En las últimas semanas, su vida y la de su familia cambió drásticamente cuando el país entró en alerta máxima por la expansión del coronavirus.
Hoy- cuando hay más de 20.000 casos confirmados- su día a día en el país lo equipara con una película y afirma que “nunca en mis 30 años pensé vivir una situación así”.
“Estamos esperando que todo esto termine, es una situación horrible”, cuenta Nicolás en diálogo a Oh Laprida. “Es todo caótico lo que se está viviendo en este momento”.
El relato de Nicolás desde Italia.
Para Nicolás, la falta de conciencia permitió que el virus se expanda, y se haga en poco tiempo, imparable. “Acá cuando apareció el primer caso la gente no le dio mucha bolilla, se subestimó todo. Uno como ser humano siempre piensa ‘no me va a pasar a mí, le toca al otro’. Pero al final, en una semana se descontroló todo porque se había subestimado mucho” advierte.
Con su experiencia, el lapridense avisa que esto “es una cosa seria” y relata un dramático panorama de lo que se vive en el país europeo:
“Es una situación horrible, parece de película. La gente está por todos lados con máscaras, no te podes acercar a las personas a menos de 1 metro. El Gobierno hizo los decretos, empezaron a cerrar negocios y cerró todo lo que no sea de primera necesidad”.

“Días atrás cerraron las peluquerías, mi mujer es peluquera, tiene un negocio y tuvo que cerrar. Los supermercados y las farmacias siguen trabajando. Yo trabajo en una fábrica de refrigeración y todavía no han cerrado, porque si cierra la industria obviamente cae la economía del país”.
La expansión del virus, ha hecho colapsar el sistema de salud italiano. “Ya tenemos más de 15.000 casos y va seguir aumentando. Los hospitales no dan abasto, están saturados. Las cámaras mortuorias no dan abasto, no se puede hacer funerales o acompañar a la gente que muere” relata Nicolás, sobre la dramática situación que vive el país.
Los espacios públicos están desérticos y todos esperan que la pesadilla termine lo antes posible: “Italia está desolada, no anda nadie dando vueltas. La gente no pasea obviamente, tienen que estar en sus casas por ley” relata el lapridense.
“En la calle ves militares y policías que están parando, controlan a la gente que sale, no podes salir de tu ciudad. Yo para ir a trabajar tengo que mostrar todos los días una autorización. Ya estamos un poco cansados y estamos esperando que todo esto termine y vuelva a la normalidad”.
Al vivir la situación en carne propia, Nicolás llama la atención y dice que es importantísimo tomar a tiempo todas las medidas de prevención. “Vi que en Argentina están tomando buenas medidas, hicieron muy bien. Acá se subestimó todo y se hizo un desastre”.
Como mensaje final para la comunidad de Laprida y el país, señala: “La gente quizás no entiende, porque piensa no me va a pasar a mí. Pero es una cosa seria y no hay que subestimarlo. La única cura es quedarse en la casa, para evitar que se desparrame el virus más de lo que se está desparramando. Ésta es la realidad que estamos viviendo. Es una película, nunca en mis 30 años pensé vivir algo así”.












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