A una semana de recibir su alta, Carolina Gorosito puede dar fé de que “se la pasa feo” con coronavirus.
Es una de las 190 personas que están dadas de alta en Laprida y fue la primera que dio positivo de su familia.
En ese momento, decidieron aislarse junto a su marido, Carlos y dos de sus hijas para afrontar esta situación unidos como familia. “Decidimos aislarnos todos. Dijimos que si en las buenas estamos todos juntos, en las malas también” cuenta la vecina en diálogo con Oh Laprida.
Ahora se encuentra recuperándose. Su relato, da cuenta de lo que es ésta enfermedad. Tras el alta, continúan los dolores y le cuesta salir adelante. “El pecho siento que todavía algo me lo aplasta”, relata la vecina.

Primero, el equipo de Salud le avisó que debía aislarse, y allí la familia decidió quedarse en su casa.
Después de unos días, la vecina empezó con síntomas. “Llegó un miércoles que me descompuse muy fuerte a las 2 de la mañana, me faltaba el aire, se me durmió la cara, la boca. Me vino a buscar la ambulancia, sentí que me moría porque no podía respirar” recuerda Carolina.
A partir de allí, fueron varios días difíciles. “Te duelen los huesos, de noche te ataca, junto con el cansancio, dolor de cabeza. Hubo días que tuve que dormir con toallas en la cabeza porque es tan insoportable que no sabes que hacer. Te agitás, es insoportable el dolor de huesos y articulaciones, por eso cuando vemos que la gente dice que es una gripecita, ojalá fuera así” reflexiona la vecina.
Durante el aislamiento por Covid, la familia pasó dos cumpleaños, el de una de las nenas y el de Carlos. Carolina destaca que estar en familia “apoya psicológicamente”, para pasar por todo esto.
Pero además del aliento mutuo entre los cuatro, esta familia recibió afecto de muchos amigos, familiares y vecinos del barrio, que daban fuerzas con mensajes a la distancia, e incluso a través de la ventana de la casa.

“Estoy eternamente agradecida” cuenta la lapridense. Destaca el amor y apoyo de Teresa su suegra y abuela de las nenas, de “Pepe” el vecino, “que todas las noches nos mandaba mensajes”, Moni su amiga- que “se puso la camiseta” y se acercó todos los días de aislamiento a la ventana para conversar a través del vidrio e incluso cantarle, y sus hermanas.

Como otros casos en Laprida, Carolina hizo público su resultado por las redes sociales. “En ese momento lo conté por respeto a toda la gente”, relata y recuerda que “fue un baldazo de agua fría cuando me dijeron que era positivo”.
Después de pasar por esta experiencia, la lapridense tiene decidido que va a donar su plasma para poder ayudar a otras personas que sufran la enfermedad. “Es una decisión que tenemos tomada, junto con Carlitos, es importante saber que podes salvar hasta cuatro vidas” contó.










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