La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomendó que los niños usen tapabocas a partir de los 12 años en las mismas condiciones que los adultos, como en lugares con aglomeraciones, para evitar contagios de coronavirus.
Según consignó Télam, en el documento publicado en estas horas, la OMS junto al Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) no aconseja que el barbijo sea usado en niños de hasta 11 años, pero sí solicitó que se los considere cuando menores de entre 6 y 11 años transiten en una zona con “transmisión intensa de virus” o en entornos como escuelas.
Sin embargo, ambas agencias explicaron que hay situaciones en las que ese tipo de protección facial “puede interferir significativamente con el proceso de aprendizaje y tener un impacto negativo en las actividades escolares críticas”. Por ello, señalaron que no se debe obligar a los niños más pequeños a usar tapabocas, principalmente porque no pueden ponérselos y quitárselos correctamente por sí mismos.
De hecho, aconsejan que los chicos de hasta 5 años que, por el motivo que sea, tengan un tapabocas puesto, estén bajo supervisión constante de un adulto.
Recordá estos consejos cada vez que usás tapabocas.
Cuidate y ayudá a cuidar a los demás#COVID19@UNFPAargentina @ACNURamericas @SDHArgentina pic.twitter.com/GvnAmS2pzF— OPS/OMS Argentina (@opsargentina) August 20, 2020
El documento señala que “los niños también deben ser escuchados con respecto a sus percepciones y cualquier preocupación sobre el uso de una máscara”. Además, subraya que los tapabocas de tela son la mejor opción de protección facial por entender que las viseras transparentes “ofrecen menos protección”.
“Los consejos sobre el uso de mascarillas en niños y adolescentes de 12 años o más deben seguir las recomendaciones de la OMS para el uso de mascarillas en adultos y/o las directrices nacionales sobre máscaras para adultos”.
Sobre la incidencia del virus entre los jóvenes, la OMS dijo que hay “limitada evidencia disponible” que indica que “los niños pequeños pueden tener una menor susceptibilidad a la infección en comparación con los adultos”.
En este sentido, explica que “los estudios de transmisión sugieren que los niños mayores (por ejemplo, adolescentes) pueden desempeñar un papel más activo en la transmisión que los niños pequeños”.













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